El sueño al conducir no se puede controlar.

¿Sabés cuándo te quedás dormido?

La falsa seguridad de nuestra percepción

 

 

     No podemos identificar el momento exacto en que dejamos de estar despiertos y, en ciertas circunstancias, esto nos puede poner en peligro

     ¿Sabías que tenés que pasar varios minutos dormido para ser consciente de que te has quedado dormido? Esto quiere decir que no podemos identificar el momento exacto en que dejamos de estar despiertos, así como tampoco podemos decidir voluntariamente cuándo nos dormimos.

     La autopercepción del sueño es poco confiable, tanto en su inicio como en su duración. Según algunos estudios, tenés que pasar al menos 2-4 minutos dormido para darte cuenta de que te has dormido; según otros, ese tiempo es de 10 minutos (o incluso más: podría ser de hasta 30 minutos en personas que sufren insomnio).

     Puede parecer una curiosidad científica; sin embargo, tiene implicaciones importantes cuando realizamos tareas de riesgo, como conducir.

     Hay muchos motivos para presentar somnolencia (tendencia a quedarse dormido) durante el día: no dormir las horas necesarias por la noche (la causa más frecuente, con diferencia), tener apneas del sueño, insomnio, jet lag, trabajar a turnos, el consumo de ciertos medicamentos (antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos, opioides, etc.), sufrir depresión y muchas otras condiciones médicas.

 

 

Microsueños: El sueño blanco

     En general, pensamos que, si estamos demasiado cansados, nos daremos cuenta a tiempo y podremos reaccionar. Pero no es así: nuestra capacidad de reconocer nuestro propio nivel de somnolencia es limitada. Uno de los fenómenos que mejor ilustra este problema son los microsueños: episodios involuntarios de sueño que duran menos de 30 segundos, durante los cuales perdemos por completo la conciencia y la capacidad de responder a los estímulos del entorno. Pueden ocurrir incluso con los ojos abiertos y sin que nos demos cuenta.

     Era media tarde, en invierno. El sol se veía todavía alto en el horizonte. Conducía por la ruta 74, Pcia de Bs, As. Luego de un feliz y relajante fin de semana en la costa. Acabábamos de despedirnos de unos amigos con un café. Mi acompañante dormitaba, cuando minutos después de salir me “sorprende” una cerrada curva, que “no vi” hasta casi llegar a ella, con el tiempo justo para volantear y evitar seguir recto fuera del camino hacia el campo. No podía creer lo sucedido, comprendí que por unos segundos perdí la visión de la ruta, sufrí un microsueño.

     ¿Te imaginas lo que pasaría si estás conduciendo a 120 km/h? En apenas 3 segundos recorrerías 100 metros sin tener ningún control sobre tu coche: ¡CRASH!

     Esa falsa sensación de control sobre nuestro propio sueño pone en riesgo nuestra vida.

 

 

La somnolencia al volante: un problema real

     La somnolencia y la fatiga son factores implicados en un porcentaje importante de los siniestros de tránsito. Según datos de la DGT (Dirección General de Tránsito de España), podrían ser responsables de entre un 15 % y un 30 % de los siniestros, aunque con frecuencia quedan registrados bajo otras causas, como las distracciones. Más importante aún: se cree que la somnolencia es la culpable de un 7 a 8 % de los siniestros MORTALES.

     El riesgo de siniestro aumenta progresivamente cuanto menos dormimos. La privación de sueño no solo hace que nos sintamos cansados: reduce nuestra capacidad de atención, enlentece los tiempos de reacción, empeora la toma de decisiones y altera la coordinación y la percepción (tus movimientos son menos precisos y puedes tener dificultades para interpretar correctamente lo que ocurre en la carretera).

     Algunos estudios indican que dormir 6 horas en lugar de 7-8 aumenta aproximadamente un 33 % el riesgo de sufrir un siniestro, y dormir menos de 4 horas se asocia con un riesgo especialmente elevado.

     No se trata, por tanto, de intentar aguantar el sueño cuando aparece. La prevención empieza mucho antes de subir al coche: durmiendo las horas que nuestro organismo necesita.

 

 

La seguridad vial empieza antes de arrancar

     La mejor manera de prevenir la somnolencia si vas a conducir es durmiendo las horas que necesitas cada noche (la mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas por noche para encontrarse bien durante el día). Si a pesar de esto sueles tener somnolencia durante la jornada, deberías consultar a un médico para descartar un trastorno del sueño (como la apnea obstructiva del sueño) o identificar su causa (enfermedad médica, medicamentos, etc.).

 

Si vas a conducir, tené en cuenta estos consejos:

  • En viajes largos: descansa cada 2 horas o cada 200 kilómetros, con paradas de 20-30 minutos.
  • Evita, siempre que sea posible, conducir durante las horas de mayor somnolencia: por la noche y entre las 14:00 y las 16:00 horas (momento en que nuestro cuerpo tiende de forma natural a la somnolencia).
  • No inicies viajes largos tras una noche de sueño insuficiente.

 

Reconocer las señales de alarma

Aunque nuestra autopercepción no siempre es fiable, existen señales de somnolencia que debemos aprender a identificar:

  • Parpadeás constantemente o te cuesta mantener los ojos abiertos.
  • Cabeceás.
  • Te desviás involuntariamente del carril.
  • No recordás los últimos kilómetros recorridos.
  • Experimentás microsueños o pequeños lapsos de desconexión.

 

No son señales de cansancio pasajero. Son signos de SOMNOLENCIA CRÍTICA.

 

 

¿Qué hacer si aparece la somnolencia mientras conducís?

No intentes aguantar un poco más ni confíes en que llegarás a tu destino: detente en un lugar seguro.

  • Si podés, toma un café: la cafeína tarda aproximadamente 20-30 minutos en comenzar a actuar (no es una solución definitiva, pero ayuda).
  • Hacé una siesta breve de 20-30 minutos mientras esperas a que haga efecto la cafeína. Evita prolongarla más allá de ese tiempo: podrías entrar en fases de sueño profundo y experimentar “inercia del sueño”, ese estado de embotamiento y desorientación que aparece al despertar y que puede durar desde minutos hasta un par de horas.
  • No vuelvas a conducir hasta estar completamente alerta.

 

NO SIRVE: abrir las ventanas, subir el volumen de la música o hablar por teléfono no son estrategias eficaces para combatir la somnolencia fisiológica.

 

RECORDÁ: el café y la siesta son contramedidas puntuales; no sustituyen las horas de sueño que necesitas.

 

Una última reflexión: ¿Qué podemos hacer como sociedad para prevenir estos siniestros?

     La prevención de los siniestros relacionados con el sueño no puede depender únicamente de que cada conductor sea capaz de reconocer su propia somnolencia. Necesitamos también medidas colectivas.

     Algunas iniciativas que podrían marcar la diferencia son:

  • Mejorar la detección de los trastornos del sueño: especialmente en conductores profesionales, facilitando la evaluación y el diagnóstico de problemas como la apnea obstructiva del sueño.
  • Concienciar sobre la importancia del sueño: incorporar la somnolencia a las campañas de seguridad vial, al igual que hacemos con el alcohol, las drogas o las distracciones. Dormir poco no debería considerarse algo normal ni compatible con cualquier actividad.
  • Mejorar la seguridad de los vehículos: aprovechar la tecnología disponible para incorporar sistemas eficaces de detección y alerta de somnolencia que adviertan al conductor cuando disminuya su atención.
  • Promover condiciones de trabajo seguras: especialmente en el transporte profesional, con horarios y tiempos de descanso que respeten las necesidades biológicas de sueño.

 

La seguridad vial es una responsabilidad compartida.

Dra. Guadalupe Silveira (especialista en Medicina del Sueño)

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