Semana de la Movilidad Sustentable

Por la salud y por el medio ambiente,

infraestructura, educación, control y sanción

 

 

      Del 16 al 22 de septiembre se desarrolla la “Semana Mundial de la Movilidad Sustentable”, iniciativa promovida por la Unión Europea desde el año 2000, a la que ya se han adherido más de 3.000 ciudades del mundo, incluidas varias argentinas. Surge a partir de la propuesta ecologista de mediados de los 90 “Un día sin auto” (que se celebra el 22/09), para mejorar la calidad del aire disminuyendo la contaminación. Este año, bajo el lema “Movilidad para todas las personas”, se persigue el ambicioso objetivo de garantizar acceso universal y seguro al transporte sostenible como la caminata, la bicicleta y el uso eficiente del transporte público.

     La Semana de la Movilidad Sustentable promueve el uso de medios de transporte no contaminantes, que reduzcan las congestiones de tránsito, y que ahorren energía y costos asociados. La promoción de medios de transporte público y el uso de la bicicleta, así como el caminar para distancias más cortas, contribuyen al cuidado del medio ambiente y también a la promoción de la salud, tanto física como mental.

      Para una movilidad sostenible es necesario mejorar la infraestructura vial. Planificando las ciudades para que sean agradablemente transitables, aumentará la seguridad y se evitarán siniestros, también a pie y en bicicleta.  Hay muchos recursos para proteger a los más vulnerables. En Argentina, algunas ciudades están adecuando la infraestructura vial para proveerle espacio seguro a los ciclistas y fomentar el caminar.

 

 

     Para un sistema vial seguro y sostenible, es clave separar lo más posible a peatones y ciclistas del tránsito vehicular motorizado, disminuyendo al mínimo los encuentros de ambos. El diseño urbano tiene mucho que aportar:

 

  • Establecer límites de velocidad más bajos en zonas urbanas, 30 km/h en calles y 50 km/h en avenidas.
  • Medidas correctivas en el diseño de caminos que reduzcan las posibilidades de colisión entre vehículos y personas y generar una infraestructura amigable para los transeúntes para incentivar los desplazamientos sin auto.
  • Mejorar la seguridad de los vehículos para atenuar las lesiones en caso de atropellamiento.
  • Transporte público eficiente y no contaminante para disminuir el uso de vehículos particulares de motor.
  • Reducción del ruido del tránsito y de la contaminación del aire, contribuyendo al medio ambiente y a la salud de las personas.
  • Mejorar la percepción de la seguridad, por medio de la iluminación y la vigilancia adecuada de las calles, para estimular a las personas a caminar.

   

     El tránsito es un sistema organizado y conformado por las personas, y sus errores causan la mayoría de los muertos y heridos. La concientización y la educación vial también son fundamentales para una movilidad segura. Pero no es suficiente. Resulta esencial que las autoridades controlen y sancionen a quienes no respetan las normas de tránsito, para lograr la disminución de los siniestros.

     En muchas partes del mundo ya se está disfrutando de los beneficios de una movilidad sustentable, con ciudades más verdes, seguras y habitables.