
Nos sentimos seguros y expertos caminando. Es lógico, si lo hacemos desde nuestro segundo año de vida. Andar sobre nuestros pies es un acto mecánico y natural. Así, salimos a la calle sin pensar en el desafío que significa movernos en el espacio compartido de la vía pública, junto a los demás integrantes del sistema.
Todos somos peatones, los usuarios más vulnerables en el sistema del tránsito. En el mundo, cada año, mueren más de 270.000 peatones. En Argentina, se estima que en 2025 cerca de 1.300 peatones murieron en el tránsito. Más del 20% de todas las víctimas fatales. En las grandes ciudades, los peatones lideran las estadísticas de mortalidad.
En la Ciudad de Buenos Aires, en los últimos 10 años, más del 40% de las víctimas fatales fueron peatones. Lo cotidiano y habitual es que los conductores ignoren la prioridad peatonal. Un estudio de Luchemos por la Vida observó que sólo el 12% de los conductores otorgan la prioridad al peatón (ver estudio Prioridad peatonal: asignatura pendiente 2020). Esto desmotiva a los peatones a caminar hasta la esquina o senda peatonal para cruzar. Sólo un 10% de estos cruzan correctamente (ver estudio).
Es tan escaso el respeto a los peatones en el tránsito, que cuando un conductor nos da la prioridad peatonal en las esquinas, en general lo agradecemos con un gesto o una palabra, como si fuera un favor. En realidad, es obligatorio para los conductores cederle el paso al peatón en las esquinas o sendas peatonales.
Campaña Dale al peatón su prioridad

Para acabar con las inaceptables muertes de peatones, en la Argentina tenemos que lograr:
De cada uno de nosotros depende cuidar a los peatones, que somos todos, y lograr una convivencia vial segura.